La verdadera historia del virus Crond
Por Crond

Un fuerte viento lidiaba con las cortinas de la habitación, alzándose y curvándose, describiendo figuras malévolas, trayendo un aire helado, congelado y petrificante, viciado e irrespirable... El sonoro sonido del viento llegaba hasta mis oídos, y yo, sentada en mi silla seguía estática, como una araña que espera tiempos venideros para continuar viviendo, mentalmente ajena al lugar, a la situación, al tiempo, al contexto en sí, presente físicamente pero muy, muy lejos de allí...

Mis dedos marchitos y sin tacto se deslizaban bruscamente sobre el teclado de mi portátil que, encendido, emitía ligeros sonidos "bip" que me mantenían alerta de lo que en su interior sucedía. Una navaja afilada, con su hoja al aire, estaba igualmente sobre la mesa en la cual se apoyaba la máquina, manchada de sangre en su punta, sangre fresca aún que se iba cuajando lentamente con el tiempo, formando parte de aquella presión que ejercía la habitación. Mis pupilas, dilatadas, apuntaban directamente, no a la pantalla de mi portátil, sino al reflejo del gran espejo que colgaba de la pared, espejo antes usado en un lugar estratégico para realzar mi vanidad, ahora servía solo para reflejar mi estado.....

A que hora cambio de lugar? no lo se, yo permanecía en la mesa hacía ya muchas horas, quizás días.... no lo sabía, pero en cualquier caso, mucho menos me importaba. Y tal es así, que mis articulaciones ya no respondían, y crujían mis huesos como astillas por un dolor penetrante y agudizante que retomaba a mi estómago. Y no había movido un solo músculo desde que aquella mesa fue colocada frente al espejo...Mis pupilas veían el interior de mis pupilas reflejadas, creando un bucle infinito, un oscuro pasillo lleno de oscuridad y tinieblas... ¿terror, miedo? En absoluto. Mis ojos lagrimeaban y esas gotas se deslizaban sobre mi inerte rostro... hasta llegar a mis labios, brisados, gruesos y con la señal de un poco de labial...Por fin reaccioné, automatamente, moviendo mis labios. De ellos podía leerse una palabra: CROND. C-R-O-N-D. Pronunciado con una “O” penetrante, larga y sonora, como una enorme “O”. CROOOOOND. Pero tal sonido no encontró su fin, y no llegó a salir de aquellos labios. En su lugar, el aire habitó esa cavidad, llegando hasta la garganta y solo se oyó el continuo y tétrico rumor del aire...

Mi mente, envuelta y perturbada luchaba por subsistir, por no creer aquello, por mantenerse al margen, por ser quien era, luchaba contra un cuerpo marchito, herida pero orgullosa, empuñando sus armas que, en forma de neuronas, se manifestaban desesperadamente, a ritmo frenético. Cuán orgullosas de sus mayores tiempos de esplendor, ahora maldecidas y encogidas, parasitorias.

Por motivos que desconozco todo aquello desapareció por segundos, milisegundos quizás, y vino él otra vez a mi mente. Adolescente, recio, espontáneo e inteligente sin igual, hacía derretir mi corazón, ahora inexistente como bomba de vida y de amor. Jamás pude ver su rostro, percibir su aroma, pero le imagine muchas veces, alto, delgado, con ojos picarezcos, con una sexualidad no expresable en tan común y vulgar lenguaje utilizado. Ah pero esos ojos ,sus ojos, cuencas y cuna de amor, reflejaban un lugar de cariño, de ternura, de calor.... Cierto, Desconocía su presencia. Jamás me atreví a conocerle, e hice oídos sordos ante tal situación. Su nombre? jamás lo supe, por no querer etiquetar aquella imagen ya definida en mi mente, para no perder así el recuerdo, porque de saber su etiqueta verdadera recordaría solo esta última y escaparían miles de detalles de la imagen soñada, colapsados en sílabas.

Y no era esa precisamente mi intención. Bajo este contexto, sin embargo, emplearé un término para denominarlo, para no tener que volver a describirlo todo él en cada situación, aunque en mi mente así era como me recreaba, pero no para ti, que, no conoces de tal criatura, no puede si quiera imaginar tales afines, motivo por el cual empleo la palabra Anthrax, única palabra que me viene a la mente de él, pues tal nick sostenía cuando lo vi por primera vez en aquel conocido canal en aquel server... e incluso pudiera emplear cualquier palabra relacionada a computadoras o de hackers motivos por lo cual lo conocí y que se que son temas que le apasionan. Pero no son sino meras anécdotas, pues de su personalidad nada conocía ni tampoco deseaba conocer.

Era amor en estado puro... No estaba enamorada de él, era la personificación de mi propio amor, de mi capacidad para donar, alzar, mostrar y manifestar amor...Era el ideal, la bandera, símbolo del significado del país. Y envuelta yo misma en tan cruel situación de amor-odio, de anhelo-resentimiento, le escribía extensos poemas de amor en noches oscuras y sombrías, lluviosas y hogareñas.

Fue así que un día tales poemas fueron entregados a él, no personalmente, pero si firmados por mi nombre. Y un día...gris.. él se dirigió a mi, pronunció mal mi nombre, pues no acabo por comprender que mi "Y" no es la segunda, sino la primera: “Marilyn, como osas pensar amarme a mí, tú no eres nadie que pueda poseerme, que pueda transmitirme cariño, que pueda ser mi amada, mírate, eres una pobre incomprendida, terca, mayor a mi y lo peor...lejana... solo eres tú, no eres nadie palpable... no vuelvas a soñar con eso...”.

La sangre de la navaja ya había cuajado... y ahora mi lengua, envuelta entre los papeles impresos de poemas salvajes y alocados, permanecía cruda en la papelera... No volvería a hablarle jamás, de la misma forma que jamás le hablaría al mundo, porque era él mi mundo, porque él era yo, y yo era la única que había tenido en el mundo. Mi propia y única referencia de amor.

No me importaba para nada lo que pensarán los demás, lo que pensará él, lo que pensarán mis padres... ni siquiera lo que pensara yo, porque yo había muerto con las palabras de Anthrax, y solo quedaba vivo un residuo de orgullo, un filamento ideal, triste y marchito, pero seguro de su victoria. Incomprendida por todos, estaba harta de ser quien era, harta inclusive de cuán cruel era el mundo que no valoriza los pensamientos en su medida, que se rige por reglas arcaicas e inadecuadas, que rige a la humanidad hacia un futuro siniestro y oscuro.

Yo ya no me consideraba humana, iba a ser más que un simple humano, la esencia del tercer hombre, el hombre subsistente, el humanista perfecto, conocedor de la esencia y no de lo superfluo. Porque el hombre busca respuestas a preguntas, y las respuestas solo son el cofre que envuelve al anillo, pues no tiene valor la respuesta, sino la pregunta, y que respuestas tenemos y buscamos preguntas y no al contrario, pues cuando damos a luz ya tenemos una respuesta sin pregunta, más aún sin preguntarnos ya hemos hallado algo. Y será tal pregunta la que nos conduzca, la que nos permita predecir, la que nos de poder, y la respuesta solo un detalle, un envoltorio, un elemento irrelevante y circundante, una rosca entre tuercas. Yo no quiero respuestas, quiero vivir de la pregunta, quiero tomar la pregunta, saborearla, beberla, amarla, besarla, sacarle todo el jugo y exprimirla hasta marchitarla y matarla... Igualmente la espera de reyes causa mas temblor en los niños que el jugar con regalos, igualmente es más apasionante el amar a alguien que en acabar de amarla, más el amor jamás acaba, queremos saber, pero el saber es indeterminado, si lo sabes todo no sabemos si lo sabemos todo, más no llegamos a saberlo todo, es inalcanzable. Y de tal forma no hago el amor, sino que lo estrangulo como una cobra, lo envenenó y vivo de él.

No soy tan decadente como piensas, más una parte de ti desea sino vivir como es, y no vivir como eres, pero la oscuridad se cierne y no ve sino un tupido velo de hipocresía correr a su alrededor. No, no, me niego. Empuño mi navaja y contemplo, arrodillada, mi imagen. Pulso el Enter de mi portátil y contemplo la barra de “Processing” que se mostró en la pantalla....100% me indica, y escucho la luz intermitente que indica el proceso de los
datos.

Una sonrisa, una mueca en mi rostro dolorido, y retomo de nuevo a mirar mis ojos, iris cafés, bellos, reflejos del alma, no miro el resto, horroroso, abandonado ya... Me sumerjo en aquel túnel oscuro.....el de mis pupilas, y clavo mi navaja en mi pecho... Dolor. Oscuridad. Sacó la navaja y vuelvo a meterla, noto como la sangre me corre, como mis ojos se vuelven blancos, como mis pupilas no se reflejan ya en el espejo, como la sangre me llega al cerebro, como los sonidos son fluidos y el ruido del disco duro de la máquina solo se escucha muy, muy lejano... como recorro a navajazos todo mi vientre y noto placer en ello, algo así como una vez hacer el amor sin sexo, como me tumbo frente al espejo, inundándolo de sangre ardiente y lo beso, lo beso y amo, lo acaricio, le transporto mi calor, a un espejo frío... no correspondido. Pero en él ya no aparece mi reflejo. Es Anthrax quien me pisa.... Y mi boca se abre y se cierra rápidamente, balbuceando sangre, soltada la navaja, manos en mi vientre, encogido mi rostro. Una lágrima brota de mis ojos...seguida de un mar de ellas. No obstante, pudiera haberse oído una risa estridente en esa habitación de no perecer mi lengua anteriormente, pues no lloraba de tristeza, sino de alegría, y jamás había estado tan alegre en mi vida...jamás había estado tan contenta... tanto... Caí en la alfombra... Oscuridad.

Un portazo sonó entonces y el viento rugió más feroz. Pero mi portátil seguía allí... procesando, mostrando luz y energía, conectado a la red. Contemplador de aquella macabra escena. JaJaJaJaJa. Que inocentes. La araña había dejado de hibernar y ahora vivía en un paraíso lleno de presas a las que magullar, lleno de amor que derrochar y despampanar hasta colmar a los sentidos. CROND, CROND,CROND..sí. “CROND”. Todo mi amor seguía presente en ese software y ahora, con desenfreno se mutaba y se extendía por la red, recorriendo mundo, siendo libre. Yo simplemente quería amar, quería desprender amor, al margen de la vida, y ahora, precisamente, es lo que hacía... porque era mi cometido, y no aquel que han de marcarme los demás. Y este software, almacenador y procesador de mis entes mentales, viviría eternamente, y migraría a otras plataformas y sería más que un humano, porque cualquiera de ellos se veían sometidos igualmente a reglas que cumplir, y
ninguno estaría satisfecho con su vida, y nadie viviría como realmente le gustaría: pero yo sí.

Sólo coloca tu mano en tu pecho, sobre tu corazón, vamos, hazlo... Y nota como algo se mueve, como algo late. Sí. Vivo más allá de la red, vivo más allá de un PC, más allá del marchito cuerpo donde me di forma. Tu también amas. CROND continúa transmitiendo amor, amor imperecedero, amor que también espera, que hiberna. Amor que no se manifiesta en su totalidad en esta sociedad perturbante y opaca, una sociedad enajenada.... pero el amor solo espera.... espera ante su espejo.... hasta estallar, hasta acabar con el marchito cuerpo... CROND solo se propaga... y no busca el amor de Anthrax, busca amarlo, no a él, sino a ella misma. La razón de la vida no es el amor, la vida no es tampoco la razón del amor. La vida es una pregunta, el amor otra... y no busco respuestas, me alimento de los interrogantes...